martes 2 de febrero de 2010

Lo que vendrá para Chile con el triunfo de la derecha

 Por: Mario Millones Espinosa

En las elecciones presidenciales del 2010 en Chile, el empresario de derecha Sebastián Piñera fue elegido presidente de la nación con un 51,87% de los votos escrutados; imponiéndose, así, al candidato democrata-cristiano Eduardo Frei. Con ello, la derecha llega al poder a través de las urnas después de 42 años de sequía electoral desde que Jorge Alessandri fuera presidente en 1958.

Un hecho que llama bastante la atención pre y pos elecciones presidenciales, son las consignas de la campaña presidencial del empresario quien habló en reiteradas ocasiones de los diferentes compromisos que su futuro gobierno cumpliría en caso de ser elegido. Un ejemplo de tales consignas decía: “Superar la pobreza ¡Es posible!”.

Sin embargo, al parecer, a la pobreza que hacía referencia era la propia. Piñera ha dicho en los últimos días (finales de enero) que el sueldo de presidente, sencillamente, no le alcanzará para solventar sus gastos, sobre todo el préstamo que obtuvo para financiar su campaña electoral y fundaciones que tiene a cargo. Fundaciones, por cierto, que se niegan a trasparentar sus cuentas.

Si entendemos que el salario base de un presidente de Chile es de 7 millones 600 mil pesos (15 mil dólares norteamericanos aproximadamente) y que para Piñera es muy poco, ¿qué le queda al resto de la población que no está dentro de los individuos más poderosos del mundo?

Y es que sin siquiera ser Presidente de facto, Piñera ya muestra sus garras de rapiña como buen capitalista que es. Quiere más dinero, y eso no le quita el sueño. No obstante, eso no lo es todo aún. Quiere, además, seguir la carrera privatizadora que emprendió la dictadura militar de Pinochet y sus secuaces e incentivar la inversión de privados en la única empresa minera estatal que le queda al Estado chileno: CODELCO (Corporación Nacional del Cobre).

Haciendo un poco de historia, el cobre fue nacionalizado en 1972 por Salvador Allende ya que lo declaraba el “sueldo de Chile”. A través de tal medida, Allende echó por tierra las proyecciones económicas norteamericanas, dueñas de los yacimientos de ese mineral hasta ese momento. En la década de los ´80, la dictadura fascista -bajo tutoría de los Chicago boy´s- entregó libre de todo pago la gran mayoría de los yacimientos de cobre a manos de privados, los cuales hoy lucran sin cesar ya que pagan un impuesto miserable cercano al 3% cuando sus ganancias suben a cifras billonarias.

Aún más, para que esta situación no cambie cuando llegara la democracia en los ´90, se amarró con leyes orgánicas que requieren al menos un 75% de la aprobación de la Cámara de Diputados y Senadores. Y eso, es un hecho casi imposible cuando muchos de los mismos “honorables” tienen intereses creados con la Gran Minería.

De todos los yacimientos de cobre, sólo CODELCO quedó a manos del Estado y son tales sus ganancias que, inclusive, han permitido al gobierno encabezado por Michelle Bachelet amortiguar la gran crisis financiera que, hasta el día de hoy, afecta a nivel global. Ni hablar si toda la minería fuera nacionalizada.

Piñera desea privatizar, por ahora, un 10% de las acciones de la empresa para -según él- hacer de la minera un organismo mucho más eficiente y eficaz que pueda competir con empresas privadas del mismo rubro (privadas que la misma derecha en dictadura vendió hasta agotar stock). Este 10% sería entregado a las AFP (Administradoras de Fondos Previsionales) que están, en su totalidad, también en manos de privados.

Chile, sumando y restando, tiene una de las población más endeuda de toda América Latina. Con una educación superior privada (incluso, la educación estatal es pagada) y con sistemas previsionales también en manos de empresarios; es un país rico para los ojos de los capitalistas y el consumo, pero pobre en materia de justicia e igualdad social. Piñera, ahora se transforma en el gran trampolín para la culminación del proyecto fascista que la dictadura y EE.UU. empezaran hace más de 30 años: exclusividad y privilegios para los que tienen, deudas y el malestar para los que sobran.

Piñera ha dicho que creará un millón de empleos en su mandato y según lo previsto, la subcontratación o tercerización, el trabajo por tiempo, informal y precario, serán su gran obra. Aumenta su sueldo para pagar sus deudas mientras que para los deudores de “verdad”, el pueblo, la flexibilidad y el tener dos o más trabajos serán sus medios por los cuales deba pagar las ya repactadas deudas que tiene. Y esto, recién comienza.

Este es el Chile que se vislumbra acontar de marzo cuando asuma Sebastián Piñera. El fascismo tenía el poder económico y militar, le faltaba la totalidad del político: ahora ya lo tiene. Es de esperar medidas más radicales aún en términos sociales y económicos donde la competencia será el eje estructural para la movilidad social y la meritocracia el sendero por donde el pueblo tenga que luchar por miserables migajas de dignidad. 

mario.millones.espinosa@gmail.com 
Publicado en:

  1. http://www.aporrea.org/internacionales/a94278.html
  2. http://www.periodicoproceso.com.ve/index.php?option=com_content&view=article&id=192:lo-que-vendra-para-chile-con-el-triunfo-de-la-derechamario-millones&catid=25:actuales

1 comentarios:

Pablo dijo...

Concuerdo con todo, menos en un análisis fundamental que hecho de menos: Fué la propia Concertación (DC-PS-PPD-PR) quién legitimó todo esto de las Isapres, las AFP,la Educación Privatizada, el sistema Binominal (Que dicho sea de paso ´"le dió" el "triunfo" al PS Rossi en Tarapacá y Arica)y una Economía Neo-Liberal con "discurso progresista". Entonces ¿Porque rasgar vestiduras recién hoy por la consecuencia natural de un proceso de lucha de clases clásico? Creo que el Triunfo de la derecha le hará bien al mundo de la Izquierda para tomar posiciones históricas y no seguir en este "esquizofrénico" baile de Izquierdismo Pueril ahora que llegan a ser oposición. ¿Que más Capitalismo puede haber en Chile luego de los Gobiernos de la Concertación? Creo que ahora todo es competencias de Poder en la parcelas de la clase dirigente (Concertación incluída)