viernes 15 de octubre de 2010

El Convenio Fundayacucho-UARCIS (Chile): ¿un barco que no navega más? (Parte III)

Propuesta
El Convenio Fundayacucho-UARCIS: ¿un barco que no navega más?
(Parte III)
Por: Gustavo Adolfo Hedmont Rojas*

La maestría "Sociología del Desarrollo en América Latina"

A continuación se citarán algunos aspectos relevantes (desde el punto de vista personal del autor del presente escrito) de lo que fue el contenido del pensum correspondiente a la maestría que cursé junto a mis compañeros venezolanos y chilenos entre 2008 y 2010:
El excelente curso dictado por el joven profesor Rolando Álvarez que abordó procesos sociales y políticos de toda la América Latina desde los tiempos de la dependencia a la Corona española hasta nuestros días. El curso “América Latina: Globalización y Procesos de Integración” donde tuvimos la oportunidad de apreciar la erudición de Hugo Fazio, quien no requiere presentación, no obstante, subrayemos que además de ser docente de la UARCIS y de la Universidad de Chile fue vicepresidente del Banco Central de Chile y Gobernador alterno del Banco Interamericano de Desarrollo entre 1970 y 1973, es decir durante el gobierno de la Unidad Popular[i].  Curiosamente la llegada a Chile coincidió con el estallido de la actual crisis económica mundial. En un aula se daba seguimiento a sucesos que indicaban su progresivo y acelerado agravamiento; por su parte, René Leal nos brindaba un espacio interesante, en su curso de Teoría Social Contemporánea[ii], lo más significativo para mí fue la explicación que llegó a tejer el profesor sobre la enajenación, y el haber planteado que formulásemos “propuestas de acción social” en grupos de cuatro personas, sustentándolas teóricamente y problematizándolas en colectivo, no solo los integrantes del grupo, sino también el profesor y todos los demás compañeros, a través de exposiciones. Pude así compartir la propuesta de la “Casa del Poder Popular” que concibiese meses atrás en el espacio comunitario UNIR, el cual estuve compartiendo junto a camaradas del sur de Valencia.
De menor edad que la de Fazio, y algo mayor que Leal, Roberto Pizarro, teórico de la dependencia (junto a Gunder Frank, Enzo Faletto, Fernando H. Cardoso, Vania Bambirra, etc.) estuvo a cargo de la asignatura o ramo  “Modelos de Desarrollo en América Latina” (se trataba de los modelos económicos seguidos sucesivamente por los distintos regímenes vigentes en América Latina a lo largo del tiempo, partiendo por el modelo inscrito en el pensamiento de la CEPAL, que tuvimos ocasión de estudiar detenidamente: el modelo de la industrialización por sustitución de importaciones; luego, la teoría de la dependencia, que no constituye en sí un modelo, sino que se trata de una perspectiva de análisis crítico que viene a complementar la noción de la división internacional del proceso de producción y del trabajo (conforme a la existencia de dos grandes ámbitos: el de los países centrales y el de los países periféricos) con el análisis socio-histórico de clase; a continuación se trabajó el modelo económico neoliberal, y al final, el curso terminó con el siguiente tema: las perspectivas que se abren a futuro en la región[iii], donde se debatiría en colectivo la propuesta que formulara uno de los grupos constituidos por los estudiantes. Me atrevo a señalar que con lo visto en dicho curso hubiese bastado para justificar el magister. Podemos estar seguros de que con mayor o menor firmeza y claridad unos (as) y otros(as) entre quienes lo tomamos, nos formamos una visión comprensiva de lo que es y ha venido siendo el Neoliberalismo.
Del segundo semestre deja huella, la gran amabilidad con que el profesor y filósofo Carlos Ossandón compartió parte de sus agudos análisis en la cátedra de Pensamiento Latinoamericano. Fue ahí que se tuvo la ocasión de que venezolanos y chilenos nos retroalimentáramos un poco con lo que cada pueblo guarda de una figura relevante para ambos: el filólogo, educador, poeta y jurista Andrés Bello; pero no se trataba de estudiar hombres “insignes”; tampoco del simple “realce” de las respectivas culturas nacionales, o de una supuesta “esencia” latinoamericana. Se trataba de mirar el entrecruzamiento entre cultura, comunicación e historia (como lo  indica la propia recopilación que efectuasen con fines educativos, de manera conjunta, el profesor Alvaro Cuadra, Berenice Ojeda y Ossandón, poniéndole por título  “Industria cultural y espacio público en América Latina”) de modo que se pudiera analizar la paulatina constitución del espacio de mediación simbólica que concita a todos los que integramos la sociedad más allá de nuestro entorno social próximo, y además la transformación de ese espacio común (porque a todos nos afecta y todos de una u otra forma interactuamos con dicho espacio a la par de que interactuamos con cada individuo que comparte con nosotros cada espacio vital específico) a raíz del impacto que ha venido causando la modernidad. En ese sentido fue crucial el abordar la obra de Rubén Darío, por el disfrute de su estética modernista, pero advirtiendo parte del contexto de su obra: especialmente como se vivió en Latinoamérica desde finales del siglo XIX, un progresivo cambio cualitativo de la prensa como actor cultural; a partir de ahí, continuando con una secuencia histórica, el tema de Rubén Darío, (periodista además de poeta, como es sabido), constituyó una excusa (por qué no) para entrar al tema de la intelectualidad y sus roles con relación a los cambios experimentados a nivel de las esferas cultural y política; Luego se pasó a abordar el origen y evolución del fenómeno de la “cultura de masas”, los mass media y por último lo que el profesor a cargo del curso introdujo como “la reorganización del campo cultural en el presente”, la era de internet, y en general de una revolución de las telecomunicaciones a nivel mundial que continua en pleno auge[iv].
También dejó su huella la asignatura sobre Sociología del TRABAJO; El estudio de los movimientos sociales en dos cursos diferentes dictados respectivamente por Daniel Nuñez y Diana Gómez (con ella vimos teoría sobre los movimientos sociales, y se analizaron y discutieron diferentes movimientos sociales de toda Latinoamérica: verbigracia el de los piqueteros en Argentina, los zapatistas, el movimiento de los Sin Tierra en Brasil, lo que fue el movimiento estudiantil pingüino en Chile, etc.). El curso de Diana Gómez corresponde al tercer y último semestre del magister.
No se puede pasar por alto la importancia de un curso como el que desarrollase Cristina Moyano, pues no se trata de cosa distinta a lo que amerita asociar en forma, si se quiere, directa, a la imprescindible formación sociopolítica e ideológica de cuadros dirigentes. Más que presentar la manera como estaba organizado el contenido de la asignatura “Pensamiento crítico latinoamericano”, me dispondré a presentar algunas cuestiones fundamentales que atraviesan el curso, tal y como éste ha sido concebido[v]. Veamos:
1.)   La discusión que tuvo lugar décadas atrás entre intelectuales y militantes revolucionarios (fundamentalmente entre marxistas) con respecto a si América Latina era feudal o capitalista, y de ser capitalista, el intento de responder la interrogante elemental: “¿de qué tipo de capitalismo se trataba (o se trata) entonces?
2.)   El papel de las llamadas “burguesías nacionales” en los procesos revolucionarios de América Latina.
3.)   La reflexión sobre la pertinencia de la dicotomía revolución-reforma.
4.)   Un antiguo debate inserto en  la tradición marxista que hoy por hoy no se pueden soslayar, como la cuestión de la maduración de las condiciones necesarias para el desarrollo efectivo de una revolución socialista a nivel nacional, y también de una revolución de esa índole a nivel de toda la región latinoamericana, es decir, la inquietud en torno a si es indispensable el desarrollo previo de las fuerzas productivas (o por lo menos hasta qué punto ello es necesario) para que ésta pueda darse.
5.)   En relación con lo anterior, otras discusiones propias de la tradición marxista latinoamericana y mundial, como aquella que históricamente se ha derivado de la inquietud en torno a si se puede dar una revolución por etapas, o si esta debe o puede precipitarse: es decir, si se puede avanzar en ella con la mayor aceleración posible rompiendo de manera drástica y definitiva con el orden burgués; la pertinencia y la vigencia de la vía armada como alternativa revolucionaria; la relación entre marxismo y cristianismo, etc.
6.)   La vigencia del pensamiento de la teología de la liberación, y la reflexión sobre la experiencia de su aplicación (y de los intentos de llevar a la práctica aquella visión).
7.)   La cuestión de la “toma del poder”, lo cual nos remite a su vez a la cuestión de si ser gobierno equivale siempre a tener realmente el poder político (o hasta que punto ello es así efectivamente).
8.)   La llamada (inadecuadamente diríamos) “renovación” del pensamiento de izquierda, es decir, el fenómeno del “centro-izquierdismo” o “nueva izquierda” de las últimas dos décadas.
9.)   Los aportes recientes de pensadores como Tomás Moulian, Emir Sader y Boaventura De Souza.
El curso “Sistema político, Estado y democracia” a cargo del profesor Juan Carlos Gómez Leyton, inició con un capítulo cuyo propósito básico era el de reforzar las siguientes categorías conceptuales: democracia, autoritarismo, régimen político, revolución, reforma, y transición política. Observando con detenimiento la malla curricular del magister, se advierte una línea de continuidad que lo conecta con el curso dictado durante el primer semestre por Rolando Álvarez (el de procesos sociales y políticos en América Latina), como en efecto ocurrió con los cursos de Pensamiento Latinoamericano, y el de Pensamiento Crítico Latinoamericano. Podría decirse asimismo que constituían auténticos “bloques” o ejes temáticos organizados cada uno en dos fases. El curso constituye igualmente un componente fundamental en lo que respecta a la formación sociopolítica, principalmente por el aporte sustancial que se hace desde la teoría política.
Finalmente voy a hacer mención de dos cursos más:
Un curso que por corresponder al doctorado Procesos Políticos y Sociales en América Latina “PROSPAL” de la ELAP  equivalía a los dos cursos electivos que se nos exigían para completar el magister:
“Procesos Revolucionarios en Nuestra-América: la revolución cubana (1959-2009)” a cargo del profesor cubano Jesús Arboleya:
Un análisis crítico del proceso que condujo a la revolución cubana (partiendo de sus raíces históricas) y de su desarrollo hasta nuestros días.
La metodología seguida por el profesor Arboleya, consistió  en ir desplegando los orígenes de la nación cubana, mientras paralelamente mostraba los orígenes del proyecto expansionista norteamericano, lo que brindó la ocasión de:
1.     Observar que la esencia del proyecto expansionista estadounidense ya estaba presente en el proceso de colonización de la América del Norte por los ingleses en el siglo XVII, y que se condensa posteriormente en lo que se conoce como el “Destino manifiesto”, antecedente a su vez de la “Doctrina Monroe”.
2.     Advertir la relación entre la isla de Cuba y el desarrollo histórico del sistema capitalista internacional, lo cual conllevaría a que terminara convirtiéndose, después de haber sido una colonia española, en la primera neocolonia (norteamericana)  a nivel mundial.

Bien. Así fue, digamos, en una primera etapa. Posteriormente el desenvolvimiento del curso contó con la garantía de haber sentado adecuadamente su base conceptual. De ahí la singular coherencia que lo caracterizaría.

Dos conclusiones fundamentales del curso de Arboleya no pueden pasar desapercibidas por las latinoamericanas y latinoamericanos:

Al estudiar el proceso independentista cubano (contando así con la oportunidad de reencontrarse con José Martí, luego de que Ossandón previamente nos haya puesto en contacto con su pensamiento y su poesía) uno se topa con el origen de la visión anti-imperialista cubana; por otra parte, cuando Cuba supera su condición de neocolonia, lo hace a través de un proceso de liberación nacional, dejando así una importante enseñanza a ser considerada en el esfuerzo de garantizar que el proceso revolucionario bolivariano continúe siendo viable y posible[vi].

Si el magister comenzó con un enfoque macro, e incluso global, en el último semestre cerró con un curso que abordó los poderes locales desde la perspectiva antropológica que siguieron los profesores Gonzalo De la Maza y Daniel Flórez. Se trata de “Ciudadanía, participación y gobierno local”[vii].

Finalmente: Lo que pretendo proponer en concreto como becario de Fundayacucho

Alguien podría decir: “¿Acaso no existe otra universidad mejor que la UARCIS de Chile?”... “¿No hay más universidades?”… “Se puede hacer lo mismo en Venezuela”.

Concretamente con respecto a la Escuela Latinoamericana de Estudios de Postgrado y Políticas Públicas “ELAP” de la UARCIS, en lo personal pienso lo siguiente:

Con relación al traslado de ciudadanos venezolanos a Chile, por lo menos en el caso de quienes cursamos estudios entre 2008-2010, es necesario admitir que en algunos casos se dio la coincidencia prolongada de personas que tenían menos probabilidades de conocerse en Venezuela, incluso dentro de una misma ciudad[viii]. Tengamos en cuenta lo siguiente: esas personas llegamos a constituir una comunidad, más allá de las aulas.

Por otra parte pienso (conste que esto no es más que una apreciación personal) que en una institución educativa venezolana es extraña la confluencia de cuando menos dos generaciones de profesores-intelectuales de cierta trayectoria (los que en este momento tienen entre treinta y cinco y alrededor de cincuenta años, y los que cuentan con sesenta y cinco o más años. El grupo etáreo intermedio fue literalmente eliminado por la dictadura, salvo los pocos que se exiliaron y regresaron nuevamente a Chile), que constituyan un núcleo de magnitud significativa el cual haya adoptado (por lo menos en lo que respecta a la mayoría de sus integrantes) una perspectiva progresista, y que al mismo tiempo disponga de una formación epistemológica, teórica y metodológica (digamos, con la suficiente consistencia) en el campo de las ciencias sociales, las humanidades (sobre todo en historia y la filosofía) y en el área (técnica) de las políticas públicas. En Venezuela el talento existe, pero reconozcamos que el campo de las ciencias sociales está muy poco desarrollado a nivel nacional (gira en torno a reducidos nichos académicos concentrados en Caracas, y a lo sumo en la Universidad de los Andes “ULA”).Las universidades autónomas se supone que “son” las canteras que dan origen a centros de investigación, y a procesos importantes de formación intelectual (en menor medida socio-política), pero bien sabemos que unas y otras están tomadas por la derecha. Además tengamos en cuenta que la generación de núcleos de pensamiento como un departamento de historia, de filosofía o de sociología es algo que tarda su tiempo en madurar (más tiempo aún han de tardar los mismos en constituirse como claras referencias para  el pueblo, que es lo que debemos buscar sin desmayo).

Por eso lo que aquí se expresa no debe ser tomado como una queja contra Fundayacucho, ni ninguna otra institución. La idea es otra. La idea es que la presente ocasión permita poner sobre el tapete la necesidad apremiante de desarrollar una estrategia de formación socio-política de gran envergadura que se arraigue en los espacios del pueblo trabajador. Si las universidades autónomas están de espalda a los cambios que se desarrollan en la etapa de auge del movimiento popular que estamos viviendo en América Latina, para eso está la expansión del sistema educativo bolivariano con las aldeas universitarias de la Misión Sucre, la UNEFA, las nuevas universidades y politécnicos, y los que están por nacer. Ello no puede considerarse por separado de la visión integracionista latinoamericana que se expresa en la iniciativa de haber creado la ELAP, y la iniciativa de poner en práctica el Convenio Fundayacucho-UARCIS.

La razón principal de continuar con el Convenio Fundayacucho-UARCIS estriba en que no podemos seguir permitiéndonos el lujo de iniciar proyectos tan cargados de significación, y tan acertados desde el punto de vista de su concepción, para que las cosas queden en nuevas frustraciones y desencantos. NECESARIO ES DARLE CONTINUIDAD A LO QUE SE EMPIEZA.

La iniciativa de sacar adelante lo que constituye efectivamente la semilla de un think tank (o de muchos think tanks) latinoamericanista, del sur, puede seguir entonces dos vías:

1.     La reactivación para comienzos del próximo año del Convenio Fundayacucho-UARCIS revisado y ajustado con base en la experiencia de los años 2008-2010.
2.     Tomar lo mejor de dicha experiencia (publicaciones, vínculos no solo con la UARCIS sino con otras Universidades de Latinoamérica y el mundo, iniciativas llevadas a cabo de manera conjunta con Centros de Investigación[ix], etc.) y proyectarlo hacia otro escenario: Venezuela y/o algún otro país miembro del Alba donde se pueda reproducir un proceso de formación, de intercambio y de integración (entre pueblos) como el que tuvo lugar en Chile durante el período citado[x].

Aquí debo llamar la atención sobre algo que he notado al seguir, desde los medios que tengo a mi alcance, el rumbo de la política desarrollada por la Fundación gran Mariscal de Ayacucho: Al parecer la institución ha desistido de su enfoque hacia las ciencias sociales y las humanidades. Mucho cuidado con eso, pues se podría estar cayendo en la contradicción rotunda de divorciar el ámbito de la sociedad, la política y la cultura, del ámbito del saber científico-técnico. 

Tengo entendido que en el contexto específico chileno se dieron algunas circunstancias, incluso de índole político, que al parecer incidieron en la decisión de no continuar con el convenio. En parte ello tiene que ver también con la contradicción de que la UARCIS sea una universidad privada. Prefiero no entrar en los pormenores relacionados con intereses y procederes de los dueños de la institución, ni hacer ninguna evaluación o interpretación al respecto. La razón de ser del convenio no es un interés particular, de ahí la importancia de recalcar el valor de los  múltiples aportes y experiencias enriquecedoras generados a partir del proceso académico desarrollado en Chile; de enfocarnos en el conjunto de cualidades que reúne la ELAP de la UARCIS, no a nivel administrativo, sino principalmente, a nivel de su equipo académico y todo lo que hay tras el mismo. Ruego que por favor no se eche en saco roto el saldo arrojado por el convenio establecido entre la Fundación Gran Mariscal de Ayacucho y la Escuela Latinoamericana de Estudios de Postgrado y Políticas Públicas de la Universidad de Arte y Ciencias Sociales de Chile, y en tal sentido:

Insto públicamente al gobierno nacional y a la Fundación Gran Mariscal de Ayacucho, a considerar la propuesta sintetizada en los puntos 1 y 2 que aparecen en la página inmediata anterior de este documento.

Asimismo insto públicamente a mis compañeros, ex becarios, que fueron copartícipes del proceso académico llevado a cabo en Santiago de Chile entre los años 2008 y 2010, a que también se hagan copartícipes de la posición aquí expresada y debidamente justificada.

EN DEFENSA DE LA SEMILLA (O UNA ENTRE VARIAS SEMILLAS) DE UNA Y MÁS ESCUELAS DE LAS AMÉRICAS QUE EN LUGAR DE SER COMO AQUELLA TRISTEMENTE FAMOSA “ESCUELA DE LAS AMÉRICAS”  (INSTRUMENTO DE MUERTE Y DE TERROR ACTIVADO Y SOSTENIDO POR EL IMPERIALISMO), SIRVAN PARA UNIR A NUESTROS PUEBLOS EN TORNO AL CONOCIMIENTO, A NUESTRAS CULTURAS Y A LA HISTORIA DE NUESTRA-AMÉRICA, ES DECIR, QUE CONSTITUYAN JUNTAS UN INSTRUMENTO DE PAZ DURADERA E INDEPENDENCIA PLENA.

Valencia, 8 de octubre de 2010.


Notas:


[i] Entre los estudiantes había creo, un solo economista, por eso quiero destacar el carácter interdisciplinario del magister. “Un esfuerzo más si queréis ser revolucionarios”, dijo alguien por ahí, adaptando a nuestras circunstancias actuales, la famosa frase del Marqués de Sade. Bien, pues es necesario esforzarse para entender y manejar incluso, procesos de índole financiera.
Valoro que se nos haya hecho digerir cuestiones necesarias para comprender la dinámica históricamente global del modo de producción capitalista, como el contexto  que posibilitó en su momento que los Estados Unidos llegasen al acuerdo de Breton Woods en una correlación de fuerzas (económicas y políticas) ampliamente ventajosa para estos, y la relación entre ello, y lo que más tarde (en 1971) delataría la erosión sufrida por el poderío económico norteamericano, de manera que Richard Nixon se viera obligado a suprimir la convertibilidad del dóllar con el oro. Aunque no se trataba solo de eso, sino de explicar la incidencia de aquello en lo que poco después sería la gran crisis del petróleo y más tarde la grave crisis de la deuda externa que asoló particularmente a la región latinoamericana y a los países del capitalismo periférico en general. No es un tema de menor importancia éste que se acaba de mencionar. El efecto de la deuda externa favoreció la generación de un clima que resultó propicio para los ejecutores del nefasto modelo económico neoliberal en nuestros países.
[ii] Recreando aquellos días del último trimestre del año 2008,  se puede afirmar que en realidad muchos de los estudiantes no comprendieron el sentido que le dio René Leal al curso, y específicamente su manera  de abordar los tres principales autores clásicos de la sociología, Durkheim,  Weber, y Marx, puesto que el profesor explicó lo básico de aquellos teóricos  de manera magistral sin proponer lecturas concretas, de manera que fueran discutidas en clase. De todos modos, estoy seguro de que cualquiera de mis compañeros admitiría que el abanico de temas (de la sociología y las ciencias sociales en general) que se trataron al final del curso (siendo sinceros, varios fueron desperdiciados por los propios estudiantes, a juzgar por las exposiciones finales, que ya con el primer trimestre por concluir, y con el acoso del verano, dieron cabida a la improvisación, y a lo que en buen criollo se conoce como el burdo “macheteo” de los temas, afortunadamente, en muy contados casos) fue realmente amplio y muy pertinente, pero sobre todo bajo una definición por parte del mismo René (valga aclarar), que habla muy bien de la academia chilena (por lo menos en lo que atañe a él, a sus contemporáneos, y a sus maestros). Su formación, más allá del ámbito académico, es ante todo política.
[iii] Casi de manera automática los estudiantes en general plantearon el tema de la integración económica latinoamericana. En realidad el profesor Pizarro se mostró muy escéptico ante la integración. Podría decirse que ello obedece fundamentalmente a lo observado por él en el cono sur. En la ELAP, quien propició la discusión sobre las nuevas alternativas de integración entre los países latinoamericanos (fundamentalmente la Alianza Bolivariana para las Américas “ALBA”, y UNASUR, fue el director del magister de economía, profesor Claudio Lara Cortés).
[iv] Recuerdo que Carlos Ossandón subrayó en clase, el supuesto hecho de que hoy por hoy, todos nos habríamos constituido como medios, en la medida en que contemos con la facilidad de acceder a internet, y por consiguiente, poder crear instrumentos como las páginas webs o los blogs, así como poder hacer públicas opiniones personales, escritos de nuestra propia autoría, trabajo audiovisual, etc. El tema requiere ser discutido con suficiente amplitud, puesto que todo ello no implica que los individuos se encuentren gozando de plena autonomía y libertad absoluta para construir en la web, y a través de ella, formas de ser, y de relacionarse socialmente, radicalmente distintas a las que tienen lugar fundamentalmente bajo la lógica del mercado. Para dar cierre el curso, el profesor propuso un gran debate en torno a un amplio glosario de conceptos ordenados alfabéticamente, los cuales comprendían la sustancia del debate dado en las ciencias sociales, básicamente en Latinoamérica: verbigracia Antropología,… Cultura,….Globalización,…Historia…, Identidad Latinoamericana,...Indigenismo,…Marxismo,…Mestizaje,…Modernidad,…Neoliberalismo,…Nuestra América,…NuevoMundo,…Positivismo,…Postmodernidad,…Praxis,…PrimermundoTercermundo,…Pueblo,… RazaEtnia,…Revolución,…Sociología,…Sujeto,…Teoría Comunicación,…UniversalismoParticularismo,…Utopía, entre otros.
[v] Recomiendo a quienes leen éstas líneas, el principal soporte bibliográfico del curso dictado por la profesora Moyano: la antología del pensamiento marxista latinoamericano de todo el siglo XX efectuada por Michael Löwy, la cual recopila documentos varios (análisis económicos, sociológicos, etc., cartas, comunicados, programas políticos, discursos y reflexiones, entre otros) de Recabarren, Mariátegui, Fidel Castro, Ernesto Che Guevara, Roque Dalton, Camilo Torres, Carlos Fonseca Amador, Luis Corvalán, y Marighella, por citar solo algunos de los revolucionarios, que, junto a documentos de organizaciones políticas de América del Sur, Central, y del Caribe, aparecen en la autoría de los textos presentes en dicha recopilación. Ver: LÖWY, Michael (2007). El Marxismo en América Latina. Segunda edición en español, LOM Ediciones, Santiago de Chile.
[vi] Voy a ser más explícito: ¿se da en Venezuela un nacionalismo revolucionario como el que ha tenido desarrollo en Cuba?
[vii] Cada semestre contamos con la asesoría del atento y paciente profesor Antonio Aravena en el campo metodológico. A propósito de la metodología, no voy a dejar de de citar (por último, aunque no por ello, menos importante) a la exigente Violeta Pankova, quien brindó su apoyo en ese sentido, a estudiantes de otras maestrías. Lo que ocurrió fue que llegué a una de sus clases llevado por la curiosidad; para mi agrado, presencié una gráfica exposición magistral que no solo me brindó una orientación preliminar favorable al desarrollo de mi trabajo investigativo; pude apreciar su forma de recurrir a la pizarra o tablero para deshacer entuertos comunes todavía en razonamientos de personas que pasaron por un pre-grado. Fue una clase de epistemología (sencilla y eficaz)  para (solo así) poder ser una buena clase inicial de metodología. 
[viii] Sé bien que varios se conocían previamente. Se trata fundamentalmente de quienes se encuentran vinculados al medio institucional capitalino, o hicieron tránsito en éste durante los últimos dos años o más.
[ix] Un conjunto de profesores de la ELAP están vinculados al centro de investigación ICAL (Instituto de Ciencias Alejandro Lipchultz). La ELAP tiene nexos con la FLACSO y con la Universidad de Berlín; claro está que el lector no habrá de conformarse con estos comentarios sueltos. Si es de su interés, fácilmente podrá documentarse sobre la actividad académica que se enmarca dentro de tales relaciones.
[x] Estando en Chile imaginé el siguiente escenario: que la experiencia de la Escuela Latinoamericana de Estudios de Postgrado y Políticas Públicas se acrecentara y se fuera replicando en Venezuela, Bolivia, Ecuador, Cuba, y Nicaragua, retroalimentándose a sí misma con el fruto del proceso llevado a cabo en cada país. Que los propios becarios, convertidos en docentes, lleven el fruto de su formación, en principio a Venezuela y a otro pueblo hermano, acompañados de algunos de sus antiguos profesores. Así se enriquecerán mutuamente las universidades, con intercambios académicos efectuados bajo la directriz concreta de la soberanía y la liberación de nuestros pueblos.